Comparte Daniel Lezama la intimidad de su labor creativa

26/06/2012

Juan Carlos Talavera

México, DF; 26 de junio del 2012.- “La pintura está de capa caída en muchos sentidos”, señala Daniel Lezama luego de publicar Cuaderno de Bocetos, libro con 40 trabajos de la serie Viajeros y de otras pinturas aún inéditas. “Está de capa caída porque no hay mucha gente interesada en sus mecanismos. Hoy los artistas jóvenes vienen con mucha prisa por crear, hacerse famosos y formar una carrera…, quizás así es la vida ahora”, asegura.

Publicado por Ediciones Mantarraya, Cuaderno de Bocetos muestra al lector una mirada íntima al proceso creativo del artista, reconoce en entrevista a Crónica. Cabe señalar que una parte de estos trabajos son bocetos de creaciones inéditas. “Pero en este momento estoy trabajando un tema alquímico, es decir, las permutaciones y trasmutaciones de principios de fuerzas y formas”, sin dejar fuera las alegorías.

En algunas imágenes se puede ver cómo la madera se convierte en carbón, el carbón en diamante y se aluden metáforas del deseo. “Sin embargo, lo que estoy haciendo ahora es mucho más complejo, primigenio y elemental utilizando como paraguas el tema de la germinación”, detalla.

La idea original del libro fue de Antonio y Adrián Calera-Grobet y fue realizado con el patrocinio de la Galería Hilario Helguera, para mostrar un verdadero cuaderno de bocetos, de trabajo con todo y manchas, dedos, pisotones que reflejan el espíritu y el alma del creador”.

MUY EQUIVOCADOS. Enfático, Daniel Lezama dice que no tiene ningún sentimentalismo sobre la marginación que vive la pintura del arte contemporáneo. “No soy un promotor de la pintura, ni una persona que tenga que defender un coto”.

Es más, declara que personalmente ha tomado la pintura por razones biográficas que no podría achacarle a nadie. “Algunas cosas me duelen, sobre todo a nivel conceptual, en términos de cómo los artistas se ven a sí mismos ahora, cómo ven la información, cómo se engañan, pero a la vez no puedo propugnar la pintura como una solución para nada”.

— ¿Qué opina del uso de espacios públicos para mostrar obra plástica?

— No estoy de acuerdo. Para eso está el espacio de contemplación (los museos, las galerías). Considero que la gente valora el hecho de ver una pintura dentro de un marco, en un espacio de exhibición que puede ser desde la sala de tu casa hasta Bellas Artes.

“El arte tiene límites, se forja a partir de un límite, de un borde mágico con la realidad. Y si el marco es el museo, no está mal. Es como cuando vas al cine y te preparas para ver una película, y si proyectaran muchas películas por las fachadas de la ciudad… ya no serían vistas”, detalla.

Lo cierto es que prevalece un mal manejo del arte en los últimos 12 años. “Es terrible la pérdida de brújula respecto de lo que se ve y no es grave, más allá de que exista el arte callejero y popular”.

— ¿Ve un vacío?

— No. Hay una confusión. Siempre hay algo que ver. Hay una confusión de los órdenes en los que se tiene que mostrar las cosas.

— Pero el museo no puede ser pedagógico…

— No pedagógico pero sí tiene que responder a una sensibilidad social. ¿Pero te refieres al pedagogismo de los murales o al pedagogismo del arte conceptual que tiene que educar al público?

“Ninguno de los dos es correcto. Ni voy con el espíritu del muralismo educativo o de la escuela de arte popular, ni con la idea de arte conceptual que debe educar a su público, porque está adelantado. Eso es una estupidez. Si los artistas son seres privilegiados que pertenecen a otra esfera, están completamente equivocados”, concluye.


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