Verónica Díaz
México, DF; 7 de agosto del 2012.- Escena V: En el festejo de su cumpleaños Nastasja recibe a sus tres pretendientes: el ambicioso Gania; Rogozin, quien ofrece 100 mil rublos por ella; y el príncipe Myskin, a quien la herencia de una gran fortuna lo vuelve atractivo a los ojos de la mujer.
La muchacha se siente perdida entre los tres hombres, pero al final decide irse con su amante Rogozin. Antes de salir, ella lanza los 100 mil rublos al fuego para que Gania –“un perro que danzaría por tan solo 3 rublos”—los saque de las llamas y lo conserve. El hombre lo hace.
Con El idiota, la adaptación teatral de la novela de Fiodor Dostoievski, la compañía Meno Fortas (Fortaleza del arte) de Lituania suscribió durante las dos presentaciones que ofreció en el Palacio de Bellas Artes cada uno de los reconocimientos, premios y halagos que ha recibido a lo largo de su trayectoria, desde que fue fundada en 1998.
Durante casi 5 horas y 3 intermedios, traducidas en 16 escenas distribuidas en 4 actos, el público sufrió o disfrutó de los 13 personajes, arquetipos de la Rusia del siglo XIX. En contraparte pudo observar cómo Myskin, en su ingenuidad y eterna búsqueda de la bondad, representa la ingenuidad, la esperanza y la fe, tan despreciadas.
“El doctor dijo que siempre tendría alma y mente de niño. La gente adulta me ve siempre como un idiota”, dice Myskin. Así es el inocente que sufre el infinito dolor del mundo y le cree a todos, los disculpa, soporta todo, quiere a todos. Es el personaje con el que el autor Dostoievski se identifica y lo usa como un espejo para que la sociedad decadente de la época, que lo asfixia, mire su rostro indigno, patético y caricaturesco.
Se trata de una sociedad donde predomina el ejercicio del poder, la avaricia y la envidia. Este conjunto de defectos es llevado a sus máximas expresiones tanto por el autor como por el director que echa mano del impecable dinamismo y la fuerza expresiva de que es capaz un actor.
El escenario es un cuadro, creado para expresar por sí mismo: fondo oscuro, sobre el que se distinguen las dos hojas de una puerta antigua de madera que pende de lazos atados a un techo que únicamente se adivina, es una puerta. El resto consiste en sillas, maletas, un escritorio y un piano. Precariedad absoluta.
A pesar del tiempo que dura la puesta en escena (casi 5 horas) y de la desventaja que representa el supertitulaje en español, el público aplaudió de pie y salió de Bellas Artes satisfecho de haber sido testigo del mejor teatro europeo, teatro de vanguardia. En parejas, en familias con jóvenes adolescentes o de a solitario, el público se animaba a comentar la desgracia de Myskin que junto con Rogozin, termina acostándose junto al cadáver de Nastasja.
Un trabajo teatral a conciencia
La compañía se presentó por primera vez en México en 2007, con Otelo, dentro de la programación del Festival Internacional Cervantino, en 2009 montó Hamlet en el Teatro Juárez de Guanajuato y en 2010 cerró con Fausto.
Por su parte, El idiota fue estrenada en 2009 dentro del Festival Internazionale di Villa Adriana en Italia, mediante una coproducción de amplio alcance internacional soportada por Vilnius-Capital Europea de la cultura 2009, Fondazione Musica per Roma International Stanislavsky Foundation, Moscow Dialog Festival, Wroclaw Baltic House Festival, San Petersburgo en colaboración con Ministerio Lituano de Cultura y Aldo Miguel Grompone como productores.
Esta pieza ha sido presentada en Portugal, Polonia, Rusia y en Lituania, en el Lithuanian National Drama Theatre. Entre los premios que ha recibido por la calidad de su trabajo escénico se encuentran dos de máxima importancia: Cruz Escénica Dorada, el más alto reconocimiento que se entrega en Lituania al arte y, New European Theatre Realities, otorgado por la Unión europea de Teatro.
